Monasterio de Alcobaça Patrimonio Mundial de UNESCO

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1989, el imponente monasterio es uno de los testimonios más impresionantes y bellos de la arquitectura de Cister en toda Europa. A pesar de sus casi 900 años, conserva intacto el conjunto de las dependencias medievales y su iglesia es la mayor en estilo gótico primitivo

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1989, el imponente monasterio es uno de los testimonios más impresionantes y bellos de la arquitectura de Cister en toda Europa. A pesar de sus casi 900 años, conserva intacto el conjunto de las dependencias medievales y su iglesia es la mayor en estilo gótico primitivo construida en Portugal en la Edad Media.

Contemporáneo a la fundación de Portugal, el Monasterio también constituye un poco de su Historia. Fundado por el primer rey de Portugal, D. Afonso Henriques, nació de la donación de las tierras de Alcobaça a la Orden del Cister por haber vencido a los árabes en la conquista de Santarém.

En 1178, comienza la construcción del monasterio según el modelo de la abadía de Claraval, casa madre de la Orden en Francia. Los monjes de hábito blanco crearon en la región una obra de civilización singular, reflejada en la escuela pública que tuvo inicio en 1269. Las donaciones regias recibidas a lo largo de diversos reinados constituyeron los Cotos de Alcobaça, amplios dominios territoriales que los monjes poblaron, desarrollaron y donde fundaron una escuela de agricultura.

En su fachada, sólo es original el pórtico gótico. A cada lado, la levedad de las estatuas de São Bento y de São Bernardo contrastan con el peso barroco del frontispicio y de las torres del campanario añadidas en el s. XVIII.

Al entrar, la grandiosa nave central, despojada de cualquier adorno, produce una sensación de elevación y espiritualidad. En el centro de cada brazo del transepto podemos ver dos obras primas de la escultura medieval, los sepulcros de D. Pedro I (1357-67) y de D. Inês, situados frente a frente para que se puedan reencontrar de nuevo el día de la Resurrección.

No deje de visitar el impresionante conjunto de dependencias medievales en las que destacan el Refectorio, el Dormitorio y la Sala del Capitular, así como el Claustro de D. Dinis, la sorprendente Cocina y la Sala de los Reyes.

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