Los tiempos han cambiado y la Costa Nova también, cultivando una relación especial con el mar que vive a sus pies y convirtiéndose en un rincón especial hecho de tradición iluminada por colores cálidos y vibrantes.

De playa de pescadores a balneario

A medida que la población de Costa Nova fue creciendo y sus pajares iban ofreciendo mayor comodidad a sus veraneantes, empezó a aparecer un creciente interés en la Praia da Costa Nova como centro indicado para baños de mar, muchas veces motivado por la gran concentración de yodo en sus aguas, beneficiosas para la salud. A lo largo del siglo XIX la Costa Nova pasó gradualmente de ser una población de pesca a ser una localidad de veraneo, obligando a los pescadores a desplazarse hacia el sur, huyendo de los bañistas llegados de la ciudad. Desde entonces, la configuración de los pajares fue cambiando. Algunos fueron levantados, desplazados de su lugar original y reconstruidos; en otros, las estacas que hacían de base se redujeron para que los edificios se asentaran directamente en el suelo; muchos cambiaron su tablado por uno vertical, simbolizando el desahogo económico de sus nuevos propietarios.

Si estás en Costa Nova date una vuelta por el Mercado do Peixe (Mercado del Pescado) Este es uno de los pocos mercados donde el marisco recién pescado en la Ría –buey de mar, percebes, camarón de costa o caracolas– se prepara al momento, garantizando su frescura y sabor. De este modo, puedes comprar el marisco ya cocinado y disfrutar de él mientras descansas en el Cais dos Pescadores (Muelle de los Pescadores).