Peniche

En Peniche, la fortaleza que D. João IV ordenó construir en el s. XVII, constituía un importante complejo militar para protección contra invasiones procedentes del mar, junto con el fuerte de la playa de la Consolação y de São João Baptista, en las Berlengas.

En Peniche, la fortaleza que D. João IV ordenó construir en el s. XVII, constituía un importante complejo militar para protección contra invasiones procedentes del mar, junto con el fuerte de la playa de la Consolação y de São João Baptista, en las Berlengas.El fuerte de Peniche, transformado en prisión política en la época del Estado Nuevo (1933-1974) fue escenario de una de las fugas más extraordinarias del s. XX en Portugal. De aquí se evadieron en 1960 un grupo de presos políticos, entre los cuales, el dirigente comunista Álvaro Cunhal. Visite aquí el interesante espacio museológico, donde se reconstruye el ambiente de la prisión, y se recogen varios núcleos temáticos sobre la región.

La pesca aún es una actividad importante en Peniche y la llegada de los barcos cargados de pescado al puerto constituye un bullicioso espectáculo. La abundancia de pescado en el mar ha sido muy bien aprovechada por la gastronomía regional. Por eso, recomendamos vivamente que busque en la Avenida do Mar los restaurantes que sirven “caldeiradas”, sopas de langosta al estilo de Peniche, arroz de marisco y tantos otros platos que tienen en común el mejor pescado fresco que pueda encontrar.

Peniche es el mayor centro de encaje de bolillos de Portugal, arte centenario que se pierde en el tiempo. Talvez fuese una forma de que las mujeres se ocupasen mientras los maridos estaban en el mar. Arte delicada, que desborda habilidad y paciencia, con representación en certámenes internacionales, es un patrimonio artístico que se debe preservar.

Antes de entrar en el pueblo de Peniche, dé un paseo por la costa y déjese llevar por el admirable espectáculo del mar.

Tiñéndose de tonos de azules intensos, o de verdes profundos, sereno o quebrándose en olas feroces sobre las piedras, este mar ha modelado esculturas en las rocas que han tomado formas extrañas y dramáticas que recuerdan enormes monumentos derruidos.

Pasee por la playa de Baleal, que se extiende entre dos mares, como si fuese una isla (ya lo fue), muy frecuentada, junto con la playa de Consolação, al sur, por las excelentes condiciones para el surf y bodyboard. En la zona de la izquierda se alza el promontorio de la Papôa que nos recuerda los trágicos naufragios, como el del galeón español San Pedro de Alcántara, que se hundió en 1786, cuando regresaba de Perú.

A camino del cabo Carvoeiro deténgase para visitar la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, excavada en la roca subterránea y revestida de bellos azulejos del s. XVIII. Más adelante, se alza el faro construido en 1796. Al oeste se impone la Nau dos Corvos, imponente formación rocosa donde se posan las gaviotas y los cuervos y, en el horizonte, se avistan las islas Berlengas, única reserva natural insular de Portugal continental.

Return to the top