Parque Natural del Tejo Internacional

Si lo tuyo es el silencio y la naturaleza salvaje, encontrarás todo esto en 40 kilómetros de parque llenos de rarezas de flora fauna.

Si lo tuyo es el silencio y la naturaleza salvaje, encontrarás todo esto en 40 kilómetros de parque llenos de rarezas de flora fauna. En una de las zonas menos pobladas de Portugal los animales y las plantas son los reyes. Entre encinas y alcornoques, brezo y romero, 154 especies de aves, 44 de mamíferos, 15 anfibios, 20 de reptiles, 12 de peces y 153 de insectos conviven en el espacio del Parque Natural del Tajo Internacional, convirtiéndolo en una de las más importantes áreas protegidas de Portugal. Aquí, en el distrito de Castelo Branco, donde el Tajo linda con España, el Parque Natural combina lo mejor de la naturaleza con el patrimonio histórico y cultural. Vestigios neolíticos y tumbas romanas coexisten con pueblecitos rústicos prácticamente despoblados, y el paisaje integra de manera armoniosa la arquitectura popular de las aldeas típicas de la región, que parecen dar la bienvenida a los visitantes con los brazos abiertos. Ven a explorar el Tejo Internacional.

Visita guiada al Parque Natural del Tejo Internacional

Si quieres conocer a fondo el Parque Natural del Tejo Internacional y descubrir todas sus meandros y recovecos, confía en los especialistas para tu visita. Ponte en contacto con una de las varias empresas que organizan visitas guiadas y déjate orientar por estos profesionales que conocen a la perfección los desniveles del terreno, las características de las plantas y los hábitos de los animales. Con algo de suerte, podrás ver un jabalí, un zorro o un ciervo. Y con toda seguridad te sorprenderás por el paisaje, viendo el Tajo serpentear suavemente entre las imponentes colinas.

Si es la observación de pájaros lo que te trae al Parque Natural, los guías locales te llevarán entonces al Observatorio, el espacio ideal para identificar las aves locales, tanto las de porte imponente, como el águila imperial, el buitre leonado o el alimoche, como las pequeñas y graciosas, como el rabilargo, el martín pescador, las abubillas y las alondras.

Pero si quieres sacarle el máximo provecho a tu visita, pide que te lleven a la cascada de Ribeira das Varetas o a recorrer las Ruinas dos Alares, probablemente el lugar más especial del parque, ideal para un picnic al resguardo del viento. A continuación, haz una visita a las gentes de la tierra y sus costumbres en el Rosmaninhal, una aldea típica de casas blancas rodeadas de huertas y campos desde donde hay una hermosa vista panorámica de la región. Y no vuelvas a casa sin visitar el Centro Cultural Raiano que, además de sus dos exposiciones permanentes sobre alfarería y apicultura, organiza visitas al lagar tradicional y horno comunitario.

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