La historia de este macizo de la Serra da Marofa se pierde entre leyendas, que atribuyen el origen de Castelo Rodrigo a los Vetones y a un castro que habrían construido allí.

Pero en realidad, los vestigios más antiguos de ocupación del territorio datan de la Edad Media, y el castillo que se levanta, imponente y altivo, protegiendo a la población medieval de Castelo Rodrigo, fue fundado por Alfonso IX de León. Después de la campaña en la que las tropas cristianas reconquistaron el territorio de Riba-Côa a los Musulmanes, el rey estableció una línea defensiva formada por un conjunto de fortificaciones a lo largo de la margen del río Côa. Formando parte de esta línea defensiva, la primitiva fortaleza de Castelo Rodrigo se concluyó en 1209, año en que el monarca leonés le dio la carta foral a la villa.

Este territorio fue motivo de constantes litigios entre León y Portugal, hasta que, en 1296, D. Dinis reconquistó definitivamente las tierras del Côa, iniciando las reformas del castillo. De esta época es la gran torre del homenaje y la cerca de murallas que envuelve el conjunto de callejuelas medievales de la villa.

En los siglos siguientes, Castelo Rodrigo tuvo nuevamente el foco de la historia durante la crisis dinástica de 1383-1385, apoyando a la parte castellana y a la heredera D. Beatriz. Posteriormente, el rey D. João I castigó a la villa por dicho apoyo, lo que condujo a un periodo de declive.

Con la llegada al trono de Filipe I, Castelo Rodrigo conoció una nueva época de crecimiento. El monarca elevó la villa a condado, otorgando a su secretario, Cristóvão de Moura, natural de la región, el título de conde. Moura construyó un palacete en el lugar de la antigua alcazaba del castillo. En 1600 Felipe II le dio al consejero de su padre el título de Marqués de Castelo Rodrigo, concediéndole al mismo tiempo el título de virrey de Portugal.

El gobierno de Cristóvão de Moura, que murió en 1613, fue profundamente rechazado por los portugueses, y cuando se restauró la independencia, en 1640, el pueblo, aún movido por la memoria de los actos del Marqués, incendió el palacete de los Moura, que no volvió a ser reconstruido.

En la actualidad, la villa de Castelo Rodrigo mantiene el característico diseño medieval, rodeado por imponentes murallas que mantienen la identidad de una historia tantas veces repartidas entre ambos lados de la frontera. Ven a descubrirla.

En Castelo Rodrigo, no dejes de visitar:

  • La igreja de Nossa Senhora de Rocamador y su imagen de Santiago Mata-mouros
  • La igreja y el convento de Santa Maria de Aguiar
  • La torre del reloj y la picota
  • El pozo cisterna