Alexandre Farto aka Vhils en Aveiro

Vhils (Alexandre Farto, 1987) ha venido desarrollando un lenguaje visual muy singular, partiendo de la parte más ilegal y intervencionista del graffiti, trabajando la eliminación de las capas superficiales de las paredes, objetos y otros medios de comunicación, no convencionales, que tienen como objetivo simbólicamente establecer una relación de continuidad entre las disparidades culturales y sociales.

Vhils (Alexandre Farto, 1987) ha venido desarrollando un lenguaje visual muy singular, partiendo de la parte más ilegal y intervencionista del graffiti, trabajando la eliminación de las capas superficiales de las paredes, objetos y otros medios de comunicación, no convencionales, que tienen como objetivo simbólicamente establecer una relación de continuidad entre las disparidades culturales y sociales. Ha expuesto en galerías y participado en eventos en diversos países, y ha participado en algunos de los más renombrados proyectos contemporáneos de arte urbano.

La obra de VHILS es una revolución en la técnica de la plantilla en el uso de herramientas inusuales. A través de la destrucción de las paredes, que explora las capas del espacio urbano y su historia. Papeles viejos, desgastados carteles, paneles de madera, paredes de ladrillo son atacados con cinceles, martillo neumático, ácidos, o explosivos, con el fin de esculpir su plantilla en la pared. Los retratos de Vhils subrayan un importante contraste entre lo nuevo y antiguo, sino que hace visible la cara interior de estos edificios. Vhils trata de dar un nuevo rostro a la ciudad que es, para él, un motivo de inspiración popular.

“Arañando la superficie” es uno de sus proyectos . El uso de herramientas de construcció, expone y confronta las superficies arquitectónicas, ya que narran la historia gráfica y de la propia ciudad. Grabado a ácido y cloro, comienza a representar el lienzo. Luego, con el uso de martillos , cinceles y martillos neumáticos, esculpe las piezas de la plantilla para crear la textura, dimensión y capas.

Esto es o que lo sucedeu en Aveiro: un rostro deslumbrante tallado en una pared a frente de la estación de tren de Aveiro.

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